Seducidos y abandonados

Martes, 19 de febrero de 2019

En campaña electoral los políticos nos parecen toscos y primarios, aferrados a lemas tan simplones que resulta evidente que consideran a gran parte de sus votantes como meros borreguitos a los que pasar la mano por el lomo. No corramos a culparles, en demasiadas ocasiones la realidad les da la razón. Tengamos en cuenta que solo hay una cosa peor que un político sometido a elecciones: un político no sometido a ellas. Lo vemos habitualmente con líderes ya jubilados, les cuesta no hablar con cierta prepotencia de su tiempo y su lugar. Se muestran desacomplejados, pero claro, porque no tienen que ser refrendados en las urnas. Como no les contradiga su compañero de petanca, se vienen arriba. Pero aún hay un político más dañino y es el que aun detentando el poder ya no va a presentarse a las siguientes elecciones. Entonces se permite zarpazos contables, desprecios manifiestos y en ocasiones la única urgencia que demuestra es la de abrirse hueco en algún consejo de administración bien remunerado. Así que paciencia, los políticos en campaña pueden resultar irritantes, pero al menos se someterán a la cura de humildad de los resultados electorales. (…)

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