Penas

Martes, 13 de febrero de 2018

La manipulación de las pasiones es el afán de la política. Los márgenes parecen infinitos y los ciudadanos se enfervorizan día tras día con la dulce tonada de esos flautines de Hamelín por más que los toquen tipos siniestros, cafres, ineptos, irresponsables o, sencillamente, desafinados. La última curva en la epopeya de nuestra inocencia es la receptividad que ha encontrado en el Gobierno la reclamación de familiares de víctimas de horrendos crímenes en favor de una cadena perpetua revisable menos revisable y más perpetua que la actual. La sociedad respalda este nuevo endurecimiento por evidente solidaridad con el dolor de los inocentes. Pero el Gobierno ha encontrado en esta comprensible petición la oportunidad para remodelar la agenda de la opinión pública nacional. Tras semanas penosas donde el barco presenta fugas de agua que anticipan el cercano naufragio, algún genio de la mercadotecnia electoral ha desplegado velas a favor de viento. Y funciona, vaya si funciona. (…)

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