Porcinazo

Martes, 11 de julio de 2017

Lejos anda el director coreano Jong Bong-hoo de la pericia con que resolvió un tópico criminal en Memories of Murder o vadeó el terror de género en The Host.Gracias a Netflix, cuya opacidad para ofrecer datos veraces camina de la mano con su exhibición de músculo publicitario, logró con su última película entrar en la sección a concurso del Festival de Cannes, la más mediocre que recuerdan los comentaristas cinematográficos según sus crónicas unánimes. Adscrita a la moda de las distopías alegóricas y las fábulas pretenciosas, en este caso Okja prolonga el trauma eterno de cómo evitar comerte a tu mascota. No parece demasiado maduro reivindicar un terrorismo ecologista, lo que sucede es que cualquier crítica más sofisticada cuesta muchísimo ponerla en imágenes. Pero en su favor hay que decir que traer a primera línea de la discusión pública los mataderos animales y las granjas de explotación intensiva, los peligros del transgénico y el creciente monopolio en el cultivo y la alimentación mundial, sería pertinente y necesario. (…)

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