¡Taxi!

Martes, 21 de noviembre de 2017

Antes de grabar el programa Ilustres ignorantes, su presentador, Javier Coronas, se pasa por un bazar chino y compra alguna baratija curiosa para regalar a sus invitados. Es todo un detalle. Lo mismo hace el político Gabriel Rufián cuando tiene sesión en las Cortes. Allí lo muestra en la tribuna y elabora un discurso, confirmando la enorme influencia que sobre varias generaciones ejerció Barrio Sésamo. En ese programa un muñeco se aproximaba a la cámara y luego se distanciaba para explicarnos la diferencia entre cerca y lejos. Vertido el mayor esfuerzo en luchar por un seguidor más en Twitter, se extiende la sensación de que nuestros políticos más jóvenes están demasiado pendientes de esa encuesta permanente que excretan las redes sociales. La victoria se obtiene en ese ringpor mayoría emocional, de ahí que se propongan discursos, coaliciones, vetos y leyes al chasquido del dedo. Pero no hay plato gustoso que no requiera una cocción lenta. (…)

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