Los acallados

Martes, 18 de junio de 2019

Las negociaciones para alcanzar el poder tras los resultados electorales de municipios y comunidades autónomas propiciaron tanto ruido que es muy posible que algunas voces quedaran silenciadas. Lo estruendoso es lo que tiene, que ni cuenta nada ni permite que se oiga al que tiene algo que contar. Y el que tenía algo que contar era un personaje discreto hasta en el nombre, Alfonso Alonso. Este protagonista valioso de una rama de los conservadores tan eficaz como poco estridente presenta una hoja de servicios destacable, alcalde de Vitoria antes de ser ministro del Gobierno Rajoy. Fue él quien se atrevió a relacionar los penosos resultados del PP en el País Vasco con la incapacidad para tener una personalidad propia en aquel territorio. De inmediato, los caimanes agazapados a la sombra del poder madrileño lo devoraron por atrevido. Luego vino todo el circo de pactos, con coaliciones de poder en las que los partidos negaban acuerdos entre ellos, algo así como si tu mano derecha ni siquiera sabe lo que hace tu mano derecha. Vamos, el colmo del cinismo. Pero eso da para otro esperpento. (…)

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