Debajo de lo sucio

Martes, 3 de diciembre de 2019

Cuando visito algún instituto percibo que entre los jóvenes ha calado el discurso antiperiodismo que esparcen portavoces interesados. Para empezar, no todo lo que aparece en los medios es periodismo. El negocio se ha expandido tanto que abarca la venta por catálogo, la charcutería gruesa y hasta la pornografía emocional. Pero el periodismo sigue ahí. A un chaval que me preguntó si EL PAÍS seguía los dictados del PSOE, le invité a leerlo con atención, para que reparara, por ejemplo, en que en el día de reflexión antes de las últimas elecciones los dos únicos artículos que se atrevían a pedir el voto lo hacían para Ciudadanos. Esto sucede porque debajo de la línea editorial y los intereses de empresa hay personas, que por fortuna navegan a su vela. Lo más grave del deterioro apreciativo de la profesión periodística es que ignora que jamás en la historia tantos profesionales están siendo asesinados a sangre fría por desempañar el oficio. No hace falta irse a México, China o Arabia Saudí para contabilizar ejecuciones selectivas de profesionales. (…)

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