De premio, humillación

Martes, 1 de octubre de 2019

Nadie sospecha de los premios cuando los recibe. El halago a la propia vanidad impide una mirada levemente crítica sobre ellos. Hay muchos que consisten en asociar el prestigio de una persona a cierta institución, banco, localidad o marca. Si en Zoquete de Arriba premian a Nelson Mandela, lo que están es premiándose a sí mismos. Por eso, cada vez más, los galardones exigen en la letra pequeña que el ganador acuda a la entrega. La sesión de fotos es imprescindible para el proceso de apropiación consentida. No se podía esperar menos de una sociedad de consumo. Te compras una persona y su prestigio. Todo este prolegómeno sirve para evidenciar el asco que provoca la lectura en profundidad de la noticia por la cual la revista Nature retiraba su premio al científico Carlos López Otín. La distinción concedida en 2017 al bioquímico español lo consagraba como “líder ejemplar del laboratorio” y estaba dotada con la cantidad de 5.000 euros. Poco dinero para la prosopopeya del enunciado, pero la revista reparte certificados de excelencia.(…)

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