Con una cara prestada

Sábado, 12 de diciembre de 2009

Para hablar de un artista en escena me cuesta encontrar nada más adecuado que la canción de Paolo Conte: “Con una cara tomada prestada de otro, se te hace cómodo; aunque por otra parte querrías la tuya para ofrecerla a ese público, que te mira como en carnaval se mira a una máscara, sabiendo sin embargo que tú no eres así”. Esta canción la compuso Paolo Conte en recuerdo del día en que con veinte años fue a una actuación del pianista Earl Fatha Hines y quedó tan conmocionado que se atrevió a pedirle la firma en su cajetilla de cigarrillos Turmack y tuvo que rogar a un amigo que condujera el coche de su padre hasta casa porque él no acertaba a arrancarlo. Años después, el joven espectador convertido en artista veterano condensa en pocos versos la complejidad de cualquiera que se sube a un escenario para enfrentarse a su público. Y no hay que decir “el” público sino “su” público, como hacen las folclóricas, porque todo espectáculo provoca un raro fenómeno de posesión. El artista es tuyo y tú eres del artista. Guarda parecidos con ese espectáculo algo más íntimo conocido como hacer el amor. (…)

Más artículos en en El País, en XL Dominical y en El Periódico.