Fuera de la ley

Martes, 19 de septiembre de 2017

Todos hemos estado fuera de la ley alguna vez. Y no es como en las películas americanas. En el imaginario colectivo está instalada, vía ficción heroica, esa ráfaga de libertaria resistencia. Pero la verdad es otra. La mayoría de las veces, estar fuera de la ley significa ser presa de una trampa tendida por ti mismo. Si hiciéramos una encuesta entre personas, descubriríamos que la mayoría ha estado fuera de la ley de las siguientes formas: no declarando una cantidad de dinero que posee en su certificación de Hacienda, ocultando el alquiler de una vivienda que posee, ejecutando obras de reforma en su casa sin la aprobación de los técnicos del municipio, conduciendo un coche sin los permisos obligatorios, sustrayendo algún material del trabajo o al descuido de otros, negociando con mercancías sin los permisos pertinentes. Es decir, estar fuera de la ley es mayoritariamente un chanchullo temporal, un atajo práctico, de indecencia moderada. Cuando la autoridad te atrapa, solo te queda una opción, bajar la cabeza, justificar tu mentira y ponerte al día en tus obligaciones. (…)

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