Malos aires queridos

Martes, 18 de abril de 2017

Por primera vez en años, las autoridades municipales de las dos ciudades más pobladas de España, Madrid y Barcelona, han decidido tomarse en serio la contaminación. Hasta ahora jamás habían hecho el más mínimo esfuerzo. Aún peor, alcaldes anteriores contribuyeron a la expansión de lo contaminante tanto desde obras de infraestructuras solo pensadas para favorecer el tráfico rodado como con la ocultación sistemática de los niveles de polución. Parece que ha llegado el momento de repensarse el modelo y ya solo por eso tendríamos que estar felices. Desde el Gobierno central, por supuesto, sigue la atonía. No tienen la menor iniciativa, pese a que el índice de muertes por contaminación del aire sigue aumentando de manera brutal y los datos de alergias y enfermedades respiratorias se han convertido en un agujero financiero para el sistema de salud y la economía laboral. Supongo que muchos anhelan que pronto gane las elecciones un Trump español, un negacionista del cambio climático con el que poder volver a primar a las empresas más venenosas. (…)

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