Sin techo, no hay ley

Martes, 1 de octubre de 2019

En la República Checa conocí a unas familias que vivían aterradas al saber que la propiedad de sus casas había pasado a manos de una empresa llamada Residomo. Se trata de una filial de Blackstone y solo en ese país es dueña de más de cuarenta mil hogares. Es una licencia llamarlos ‘hogares’, porque tan solo son eso para quienes viven en el interior. El propietario la maneja como mercancía, propiedad con la que especular. El drama de esas familias me recordó de inmediato a la ciudad de Madrid cuando el Ayuntamiento de Ana Botella se deshizo de miles de viviendas de protección oficial y las vendió a bajo precio a la misma especuladora. Es un caso que llegó a la opinión pública gracias a la resistencia de los inquilinos. Durante algunos años pareció posible que se detuviera ese proceso y los culpables políticos pagaran por su descabellada acción. Pero una vez más los tribunales locales, controlados por el poder político, frenaron cualquier reacción, cualquier multa, cualquier control. Se calcula que Blackstone posee en España más de cien mil viviendas en propiedad controlada, sobre todo en Cataluña. (…)

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